Recomenzar es más difícil que empezar. La novedad moviliza, inserta energía a la acción. Recomenzar luego de haber parado, después de haber perdido la inercia, después de haber perdido el paso de compañeros de camino, después incluso de haber perdido la fe propia y el convencimiento en lo que se hace, recomenzar no tiene nada de especia, excepto una prueba de la terquedad que nos habita.
Hacer un Festival de Cine hoy tiene un sinnúmero de dificultades, hacer un festival de cine es un proceso interminable, una rueda, el último día de uno es el primero del siguiente, cuando creemos haber llegado a la cima nos damos cuenta que la roca está de nuevo al inicio de la cuesta.
Seguimos creyendo, 16 años después, 16 años más viejos o menos ingenuos. Nos lanzamos de nuevo a la aventura, al mundo, por convicción y porque algunas voces, varios fueguitos nos dijeron que el Festival hacía falta, que el espacio abierto no podía terminar así, sin más. Para ninguno de los que organizamos el festival ha sido un tiempo fácil, algún minuto de sueño nos quitaba no hacer el festival , ahora, luego del lanzamiento de la convocatoria, nos quitará el sueño el compromiso de hacer un buen festival para Popayán, para el Cauca y para Colombia.
Buena parte de la decisión tiene que ver con la imperiosa necesidad de mantener la esperanza en medio de un territorio en donde la violencia, el terror reaparece de una forma que parece contundente. Desde el Festival de Cine Corto de Popayán nuestra respuesta es la esperanza, el querernos juntar al rededor de las imágenes en movimiento, de la creatividad, de la imaginación, de la capacidad humana por construir nuevos mundos.
Invitamos al sector audiovisual colombiano, a los que hacen cortos, a los que quieren hacer cortos a que nos acompañen, a que estén pendientes de las actividades que programemos, a que disfruten de las proyecciones que se realzarán. Por ahora esperamos una buena cosecha de cortometrajes colombianos.
Agradecemos a los que mantuvieron su esperanza en el Festival.